El pasado martes 27 de Enero tuvimos el placer de escuchar la ponencia del administrador de sistemas y experto en tecnología, Alberto Almarcha, en las instalaciones de nuestro club.

discos duros solidos

Imagen de la ponencia de Alberto Almarcha

Como se puede ver, fue un éxito en cuanto a asistencia y, por petición popular, Alberto nos ha escrito un artículo-resumen de su ponencia. Muchas gracias Alberto por aceptar nuestra invitación, dar una espléndida ponencia y escribirnos este magnífico artículo:


 Discos duros de estado sólido VS tradicionales

disco duro estado sólido

En los últimos meses una de las palabras que más suena y se repite en el sector tecnológico es SSD, acrónimo de Solid State Drive –o, en español, discos duros de estado sólido. Hablan de SSD los gamers, los diseñadores que necesitan máquinas potentes, los productores de video, los administradores de sistemas, incluso los usuarios corrientes que buscan alojamiento para su nueva web.

Es una tecnología de almacenamiento que está creando bastante revuelo. Sin embargo, ¿acaso no funcionaba bien su antecesora? ¿No llevamos décadas con los discos duros tradicionales? Y lo más importante, ¿qué diferencias hay realmente entre ambas tecnologías?

Diferencias entre las tecnologías de almacenamiento

Los discos duros tradicionales funcionan mediante elementos mecánicos en movimiento. Es decir, los datos de almacenan en unos discos giratorios en movimiento que son leídos por un cabezal móvil. Consecuentemente, es una tecnología susceptible a los golpes, al movimiento y a los campos magnéticos (sí, porqué la información se almacena magnéticamente en los discos móviles). Como podemos apreciar, se trata de una tecnología bastante “anticuada” y sencilla, aunque se haya ido perfeccionando hasta cotas bastante altas.

Como era previsible, el siguiente paso en la evolución del almacenaje de datos era eliminar la tecnología mecánica y magnética. Y esa es, precisamente, la gran novedad que ofrecen los discos duros SSD. No utilizan partes móviles ni electromagnetismo para “grabar” los datos, sino que son un conjunto de memorias flash (parecidas a las memorias RAM, unos microchips pequeños) que almacenan toda la información.

Por hacer el símil, los discos duros tradicionales son CD-ROMs; los discos SSD son pendrives de última generación.

Ventajas de los discos duros de estado sólido

La principal ventaja que estos discos duros presentan es que son muchas más tolerantes a los golpes y el movimiento continuo, además de que son bastante más pequeños y más rápidos.

Como no se necesita acceder físicamente a la información (es decir, localizar el sector en el que se encuentra lo que se busca, desplazar el cabezal hasta él, y leer dicha información) es una tecnología mucho más óptima que cuenta con una velocidad de transmisión de datos mucho más elevada que la tradicional.

Como es comprensible, este aumento de la velocidad de transmisión de datos, unido a un bajísimo tiempo de respuesta –un disco duro tradicional tarda 12ms en localizar la información; un SSD 0,8ms– lo convierten en el favorito de usuarios que precisan rendimientos elevados. De la misma manera, la industria del alojamiento web también está implantando esta nueva tecnología de forma masiva, pues permite unos tempos de carga considerablemente más bajos, un ahorro de energía y espacio.

Desafortunadamente, alguna desventaja debe de tener esta nueva tecnología: su precio. Como toda novedad tecnológica, ser partícipe de ella en sus inicios cuesta un precio, y la tecnología SSD no es una excepción. Sin embargo vemos como día a día los precios de los discos duros de estado sólido se normaliza y se pone al alcance de la mayoría de bolsillos.

En breve ya ni siquiera nos acordaremos de sus antecesores, aquellos ruidosos y lentos discos duros mecánicos.